Desde que los estúpidos intereses por examinar tu impúdico sexo me llevaron a desgarrarte poco a poco los huesos, te veo más exóticamente corrompida.
Todo parece ciego, entretanto vos te unís a la especie de los enredos pecaminosos y escupís sobre el tapete de mis miedos calamitosos.
lunes, 7 de junio de 2010
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