Un calor extrapolar te carcome la mirada. Quema tus huesos. Desgarra tu voz.
¿Qué ha de hacer con la estación de las torturas occipitales?
Alacranes inundan tu conciencia y vos los disfrazas con vestiditos violetas intentando alienar el veneno que te desborda la cordura.
sábado, 1 de octubre de 2011
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