miércoles, 26 de octubre de 2011

¡Percátate!



Sobre un viejo pozo: estírate, relájate.
Cada vez hay menos espacio para sentirse sucio.
Los dueños de los criaderos rematan sus refugios,
segregan autoridad y corporizan el rechazo,
dejando huérfanos a los cerdos de su espesa naturaleza.

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