Ayer vi un bosque. Lo pinte del color del pensamiento y me largué a correr. Empecé a gritar, pero los gritos se enredaban con las voces y las voces con las palabras.
Ayer vi un hueco y pensé que era un bosque. Me senté en sus profundidades y me largué a llorar.
sábado, 1 de octubre de 2011
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